lunes, 9 de marzo de 2026

El cuidado también se investiga: voces, experiencias y humanidad en el XXI Simposio de Pasantes de Enfermería del Hospital de Jesús


Antonio Damián M.
Comunicación DGIRE

El auditorio guardó silencio por unos segundos antes de que comenzaran las exposiciones. No era el silencio de la rutina académica, sino el de la expectativa. En cada presentación estaba condensado algo más que un requisito escolar: historias de pacientes, familias, desafíos personales y preguntas profundas sobre lo que significa cuidar a otro ser humano. Así comenzó el XXI Simposio de los Pasantes de Enfermería de la Escuela de Enfermería del Hospital de Jesús, Institución perteneciente al Sistema Incorporado de la UNAM, realizado el viernes 20 de febrero de 2026.

La jornada marcó un momento relevante en la vida académica de la institución. Por primera vez, la mayoría de los trabajos presentados se desarrollaron desde una perspectiva cualitativa, un enfoque que privilegia la experiencia humana, los significados y las emociones que atraviesan los procesos de salud y enfermedad. Lejos de limitarse a cifras o estadísticas, las investigaciones buscaron escuchar y comprender las historias que habitan detrás de cada diagnóstico.

Durante el simposio, los pasantes abordaron problemáticas que reflejan la complejidad del ejercicio profesional de la enfermería en la actualidad. Entre los temas analizados destacó el estudio de las experiencias de lactancia materna en comunidades virtuales, donde las redes sociales se han convertido en espacios de acompañamiento y construcción colectiva de saberes entre madres. También se exploraron los desafíos económicos que enfrentan los pasantes durante su servicio social, una realidad que evidencia las condiciones estructurales que influyen en su formación y desempeño.

Otros trabajos se centraron en el impacto del deterioro cognitivo en familias de pacientes con Alzheimer, demostrando que la enfermedad no solo afecta al individuo, sino a todo el sistema familiar que lo rodea. De igual manera, se analizaron las prácticas de acompañamiento que el personal de enfermería brinda durante el embarazo y el puerperio, subrayando la dimensión emocional del cuidado.

La investigación también dio espacio a temas complejos dentro del propio ámbito laboral: la resiliencia ante la violencia horizontal entre profesionales de la salud, el autocuidado de los pasantes, el fortalecimiento del manejo de accesos vasculares mediante investigación-acción participativa y el impacto psicoemocional en pacientes con heridas crónicas o quemaduras. Cada estudio aportó evidencia contextualizada que ayuda a comprender mejor las realidades que enfrenta la enfermería en distintos escenarios clínicos y sociales.

Uno de los aportes más significativos del enfoque cualitativo fue recuperar la voz de pacientes, familias y profesionales, otorgando centralidad a la experiencia humana dentro del proceso de cuidado. Aunque las dimensiones psicoemocionales suelen asociarse tradicionalmente con la psicología, la enfermería —como ciencia del cuidado— tiene la responsabilidad de estudiar al ser humano en toda su complejidad: biológica, social, cultural y espiritual.

El jurado calificador también destacó la importancia de fortalecer las habilidades de oratoria científica entre los estudiantes. Comunicar hallazgos no depende únicamente de la solidez metodológica, sino también de la capacidad de transmitir ideas con claridad, seguridad y coherencia argumentativa. El dominio del lenguaje verbal y no verbal, la estructura lógica del discurso y la presencia escénica se señalaron como elementos fundamentales para que el conocimiento llegue con fuerza a la audiencia.

Asimismo, se enfatizó la necesidad de sustentar cada afirmación con antecedentes científicos sólidos, recordando que la investigación cualitativa exige el mismo rigor metodológico y respaldo teórico que cualquier otro enfoque dentro de la ciencia.

El XXI Simposio de Pasantes de Enfermería representó así mucho más que la conclusión de una etapa académica. Fue un espacio donde se fortaleció el pensamiento crítico, se despertaron vocaciones científicas y se reafirmó la capacidad de la enfermería para generar conocimiento sobre la experiencia humana del cuidado.






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