Beth Segura
El pasado viernes 13 de febrero, en el Palacio de la Escuela de Medicina, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se celebró la Ceremonia de Graduación de la Generación 2020-2025 de la Escuela de Medicina Saint Luke, institución perteneciente al Sistema Incorporado (SI) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El objetivo de la ceremonia, además de reconocer al alumnado por el término total de créditos de su plan de estudios, fue celebrar que pertenecen a la primera generación de egresados que obtienen el reconocimiento de acreditación por parte del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (COMAEM).
En el presidium se contó con la presencia de la licenciada Manola Giral de Lozano, titular de la Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE); así como la maestra Claudia Jamaica Magaña, directora de la Escuela St. Luke; la maestra Georgina Medina Vázquez, docente de Bioquímica; y el doctor Fernando Díez Canseco López, docente de endocrinología del Hospital Enrique Cabrera.
Después de las emotivas palabras del presidium, se convocó a la alumna María Tapia González, quien recibió una mención especial por haber obtenido el mejor promedio de la generación, y quien posteriormente, ofreció un breve discurso para la comunidad estudiantil y docente que asistió al emblemático evento.
Al término de la entrega de reconocimientos, entre aplausos y felicitaciones, la licenciada Giral ofreció un discurso de cierre a los asistentes en el que reconoció a la comunidad estudiantil por su esfuerzo; a los familiares quienes han sido parte importante del camino que implica convertirse en médicos; a la Escuela de Medicina Saintt Luke por su gran desempeño en la creación de profesionales en medicina; y al alumnado, a quienes refirió que “en la medicina el pensamiento crítico es esencial. Es cuestionar aquello que parece obvio, investigar antes de cercar, exigir pruebas antes de dejarse llevar por cualquier creencia, es la capacidad de dudar incluso antes de las propias conclusiones antes de tomarlas con verdad, es el arte de no dejarse engañar ni por los demás ni por la propia mente. Aplicaran la medicina basada en evidencia comprendiendo que un solo estudio no basta para la correlación y la causalidad, la evidencia debe presentarse rigurosamente”.
Esta emotiva jornada en el emblemático recinto del Palacio de Medicina, concluyó llena de compromisos, orgullo y aprendizajes que se trasladan del aula al servicio profesional; además, confirma el vínculo que existe entre el Sistema Incorporado y la Máxima Casa de Estudios y cómo es que éste influye en el proceso de forjar nuevos médicos, que además también son respaldados por el COMAEM, hecho que marca un hito en la historia de la institución y que asegura profesionales de la salud formados bajo los más altos estándares y quienes asumen la fuerte y noble responsabilidad de llevar vidas en sus manos.










