El Pebetero, Diego Pérez Maza
Reporter@ Digital del SI
Bienvenidos de nuevo a El Pebetero. Hoy les quiero contar sobre la experiencia que tuve en el Colegio Franco Inglés al competir en el Torneo Preuniversitario Anáhuac, donde varias categorías destacaron, tanto en básquetbol, fútbol y voleibol. En voleibol destacó la rama de preparatoria alta y baja femenil, donde se presentaron en todos los partidos de la fase de grupos y dieron la cara para representar a esta institución. Lamentablemente no llevaron consigo la victoria en ninguno de los partidos, pero se aplaude el esfuerzo de cada una. Al hablar con una de nuestras jugadoras de voleibol, me comentó que ellas estaban muy emocionadas de poder participar en un torneo como este y que lo más importante fue participar y poder representar al colegio de esta forma.
Luego, en básquetbol destacó la rama de preparatoria baja varonil, donde de igual forma, lamentablemente, no pudieron clasificarse a las rondas de eliminatoria y solamente se quedaron en los partidos de fase de grupos. Aun así, representaron al colegio de la mejor forma, que es jugando en un torneo importante. Las victorias y las derrotas son de suma diferencia en torneos, pero no significa que por tener una derrota eres perdedor. Cada quien aprende a su manera y eso es lo bello del deporte.
Ahora hablaremos sobre la disciplina de fútbol de la rama varonil, donde los hombres consiguieron varias victorias a lo largo de su trayecto en este torneo. Se destacaba cada día el entusiasmo por querer jugar. Consiguieron meterse a las rondas de eliminatoria, donde ganaron los octavos de final y los cuartos de final hasta avanzar a la semifinal. Lastimosamente, el colegio obtuvo la derrota en esta instancia, pero a pesar de ese resultado, los muchachos se veían orgullosos del trabajo que hicieron a lo largo de la semana. Entrevistando a un jugador, me comentaba que cada partido se sentía más vivo, que le encantaba jugar fútbol y representarlo de esa forma, ganando.
Como espectador, uno se pone a pensar en todo lo que pasa por la cabeza de nuestros jugadores, ya sea en fútbol, básquetbol o voleibol, y en la manera en que cada uno representa a su equipo. El deporte es algo muy bello y vivirlo de esta forma, en el Torneo Preuniversitario Anáhuac, nos hace reflexionar sobre cómo vemos el deporte y los beneficios que nos trae. De igual forma, entrevistando a un jugador de básquetbol, me comentaba que no solamente es una disciplina, sino un estilo de vida, y que cada vez que bota el balón es como si volviera a ser niño y jugara en casa de su abuela, algo que le gustaba mucho.
Hablando con otra jugadora de voleibol, nos comentaba que, a pesar de las derrotas, lo que más le emocionaba era ver a su mamá en el público dándole ánimos, ya que eso la motivaba a ser mejor y a destacar en su deporte. Ahí es cuando te das cuenta de que no es solamente hacer ejercicio: es más que eso, es la forma en la que uno se siente vivo, olvida problemas y lo demuestra haciendo deporte, ya sea pegándole a la pelota con una raqueta, corriendo 10 km o más, metiendo goles, encestando a la canasta o consiguiendo puntos en deportes de equipo. Por eso el deporte es bello y qué orgullo representarlo.
Mi nombre es Diego Pérez y nos estamos viendo en otro reportaje más de El Pebetero. Hasta pronto.
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