miércoles, 22 de mayo de 2024

¿Más humano que lo humano?


Gaceta UNAM

Numero 5474

13 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria



En El Aleph. Festival de Arte y Ciencia, iniciativa de CulturaUNAM, Rodrigo Quian Quiroga fue el encargado de la inauguración académica con la conferencia magistral ¿Qué nos hace humanos?, donde dejó clara la distancia, enorme, que aún nos separa de la temida inteligencia artificial.




Rodrigo Quian Quiroga se educó primero como físico y matemático, pero su verdadera pasión era la neurociencia. Ésta lo llevó a estudiar, dicho de manera simple, el funcionamiento de las neuronas y cómo su trabajo nos permite relacionarnos con la realidad de manera física y mental, recordar y formar memorias, y cómo todo junto crea lo que llamamos experiencia.


Pero no sólo eso, más allá del trabajo científico puro, que realiza como investigador en el Hospital del Mar, de Barcelona, Quian canaliza la inquietud de escribir en el área de la divulgación con gran éxito y acercándose a motivos literarios o culturales como el cuento “Funes, el memorioso”, de Jorge Luis Borges, o a las películas de ciencia ficción, así podemos disfrutarlo en libros como Cosas que nunca creeríais o Borges y la memoria.


También es ampliamente conocido por ser el descubridor de la llamada “neurona de Jennifer Aniston”, es decir, reveló la dedicación de ciertas neuronas para representar conceptos abstractos específicos (en el caso de su experimento, ciertas neuronas de sus pacientes reaccionaban únicamente a la fotografía, el nombre escrito o dicho de una persona, tal fue el caso con una foto de la actriz estadunidense).


Ante la inquietud planteada por la pregunta que da título a su conferencia, Quian acota nuestra especificidad. “Los chimpancés no filosofan, no se plantean teoremas. Hay un salto cognitivo enorme entre los humanos y cualquier otra especie. ¿Qué hay en nuestro cerebro que hace esta diferencia? Es una maquinaria parecida a la de otras especies pero no funciona igual. Mi investigación está enfocada en encontrar cuáles son estos principios de funcionamiento del cerebro que son únicos del ser humano”, comenta Quian en entrevista.


Y, justamente, si llevamos el objeto de sus investigaciones al terreno de la inteligencia artificial, hay dos cosas que resultarían imprescindibles para que una máquina se compare con nosotros, que posea inteligencia general y que sea consciente de sí misma.


“¿Qué deberíamos implementar en una máquina para que pueda ser consciente de su propia existencia? Yo, hasta donde sé, no tenemos ni idea. No es que contemos con unos primeros atisbos, es que nadie sabe cómo hacerlo. Dicho esto, yo, como científico, no veo ningún impedimento para que suceda. No hay nada mágico en el ser humano que nos hace conscientes que no se podría replicar en una computadora”, explica.


“La inteligencia general implica que yo aprendo algo específico en un contexto específico y ese conocimiento lo puedo aplicar en otro contexto, sin entrenamiento. Yo salgo de mi casa, me pasa algo inesperado y puedo resolverlo a través de analogías, de inferencias. Gracias a mi capacidad de abstraer. Eso una máquina no lo puede hacer. Y otra cosa, si una calculadora se equivoca, la tiro a la basura. Pero nosotros aprendemos mediante equivocaciones también. Si no le permitimos eso a las máquinas ya las estamos diseñando distintas a nosotros. No sabemos aún cómo hacerle entender a una computadora cuál es la información que le va a servir para distintas actividades o en general y cuál es la que puede desechar. No existe un algoritmo para decidir eso”.


Sin embargo, los avances en inteligencia artificial no son los únicos sobresalientes que nos están llevando hoy hacia el futuro. Ahí están también las posibilidades clínicas de registrar la actividad cerebral mediante electrodos conectados al cerebro, tal y como hace el doctor Quian en sus pacientes con epilepsia, o la posibilidad actual de registrar la actividad no de una docena de neuronas sino de 10,000 o más en una vez.


“Ahora el problema es que esa información es apabullante, muy difícil de procesar, de manejar. Es un big data monumental. Con todo, ahora tenemos acceso a procesos cognitivos más interesantes”, afirmó.


CONVERSATORIO

Quian participará también en el conversatorio: Borges, la memoria y la inteligencia artificial: de “Funes el memorioso” a la neurona de Jennifer Aniston. Estará acompañado por José Gordon y Gabriela Frías y Guadalupe Alonso. Se realizará en la Casa Universitaria del Libro el lunes 13 de mayo de 2024 a las 19 horas. La entrada es libre.




Fuente: Frias, Roberto. “¿Más humano que lo humano?”. Gaceta UNAM, 13 mayo 2024, p 26, núm 5474. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/mas-humano-que-lo-humano/

El Aleph de Borges cumple 75 años

 

Gaceta UNAM

Numero 5474

13 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria


Esta obra del escritor argentino, fundamental dentro de la literatura hispanoamericana, sigue despertando el interés y la admiración de los lectores


En 1949, hace ya 75 años, salió publicado por vez primera, bajo el sello de Editorial Losada, El Aleph, libro emblemático del escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986).


Esa primera edición constaba de 14 cuentos: “El inmortal”, “El muerto”, “Los teólogos”, “Historia del guerrero y de la cautiva”, “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)”, “Emma Zunz”, “La casa de Asterión”, “La otra muerte”, “Deutsches Requiem”, “La busca de Averroes”, “El Zahir”, “La escritura del dios”, “El Aleph” y “La intrusa”.


En la segunda edición (1952), y según apunta el mismo Borges en una posdata al epílogo de 1949, se añadieron cuatro cuentos: “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”, “Los dos reyes y los dos laberintos”, “La espera” y “El hombre en el umbral”.


A siete décadas y media de su aparición, esta obra fundamental de la literatura hispanoamericana, y aun universal, sigue despertando el interés y la admiración de los lectores. ¿Por qué?


“Yo creo que se trata, junto con Ficciones, publicado cinco años antes, del libro más famoso y leído de Borges. Sobre todo es el título que la crítica considera más importante en el sentido de que en él se consolida una estética de lo que podría llamarse la narrativa borgeana”, afirma Alejandra Giovanna Amatto Cuña, profesora e investigadora de la licenciatura y el posgrado en Estudios Latinoamericanos (área de Literatura Hispanoamericana) de la Facultad de Filosofía y Letras.


Década decisiva

La década de los años 40 fue decisiva para la narrativa borgeana. En 1944 tomó vuelo con Ficciones, y en 1949 alcanzó su punto máximo, la cumbre, con El Aleph.


En cuanto a Ficciones, salió a la luz en un momento en el que Borges y otros escritores argentinos tenían la intención de romper con el paradigma realista que imperaba entonces en la literatura hispanoamericana en general. No hay que olvidar que en 1940, con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, había publicado la Antología de la literatura fantástica.


“Como su título lo sugiere, Ficciones es una especie de juego con el lector, en el que Borges le dice: ‘Mira, esto que te estoy mostrando son ficciones, invenciones.’ Así, a partir de estrategias que van de lo fantástico a lo policial, generó un quiebre con una tradición que se afincaba en el realismo”, indica Amatto Cuña.


Por lo que se refiere a El Aleph, muchos de sus cuentos se relacionan con lo fantástico, pero también hay en ellos una sustancia de carácter filosófico, teológico, universalista y erudito que Borges despliega magistralmente.


“Diría que en El Aleph se percibe una maduración en los temas que paradójicamente resaltan su aspecto fantástico y les otorga, desde otro ángulo, unos niveles de mayor densidad y profundidad que no se encuentran en Ficciones”, añade la académica universitaria, quien coordina el Seminario de Literatura Fantástica Hispanoamericana.






Pequeñas grietas

Casi todos los cuentos de El Aleph se desarrollan en un ambiente realista en el que, de pronto, se abren pequeñas grietas por donde se cuelan y surgen elementos fantásticos que rompen con la lógica de la realidad.


“Hay diferentes divisiones que se pueden hacer en el corpus de El Aleph. ‘El inmortal’, por citar un caso, es un cuento que se mueve en las coordenadas de la fantasía y la erudición borgeana, y que aborda un tema común: el deseo del ser humano por conseguir la inmortalidad. Y cuando se da cuenta de que la inmortalidad implica, de alguna manera, la no trascendencia, porque lo que nos hace trascender en el mundo es la certeza de saber que somos mortales y tenemos un tiempo limitado que nos debe servir para hacer cosas destacadas, el personaje busca revertir el efecto de la inmortalidad. En este cuento Borges juega precisamente dentro de la tradición de lo fantástico, con una construcción realista en la que de repente irrumpe un suceso insólito que la violentará. Pero en El Aleph también hallamos cuentos como ‘El muerto’, ‘Emma Zunz’ y ‘Deutsches Requiem’, que se mueven en las coordenadas del realismo.”


Por encima de los demás cuentos de esta colección se erige, esplendente, “El Aleph”, uno de los más trascendentales de la literatura de todas las épocas. En 1945 se publicó por vez primera en la revista literaria Sur (fundada en 1931 por Victoria Ocampo); en 1949 formó parte del libro homónimo; y en 1961 fue sometido, por Borges, a una revisión.


“El hecho de que un cuento sea homónimo de un libro obedece a que el autor quiere destacarlo, porque considera que simboliza la esencia de los demás cuentos comprendidos en dicha obra. Por supuesto, ‘El Aleph’ es el cuento que lo tiene todo, entre otras cosas la sátira del mundillo literario en la Argentina de la segunda mitad de los 40, representado por el poeta Carlos Argentino Daneri, así como de la socialité que se vinculaba con el mundo intelectual, representada por Beatriz Viterbo; pero también un tema asombroso: el del Aleph, ese prodigioso objeto que permite contemplar al mismo tiempo, desde todas las perspectivas posibles, todos los objetos del universo. Sin duda es el cuento que condensa todos y cada uno de los elementos que de aquí en adelante serán distintivos de la literatura de Borges. Realmente es una obra de arte, un texto excepcional que se seguirá leyendo y estudiando porque contiene una riqueza literaria inagotable”, dice Amatto Cuña.


Lectura fascinante

¿La lectura de El Aleph puede complicarse para alguien que nunca se ha acercado a la literatura de Borges? La académica de la UNAM responde: “Me gusta hacer la distinción entre lo que es difícil y lo que es complejo. Yo creo que Borges no es un autor difícil, sino complejo, y sí, en efecto: si uno le entrega a un joven de secundaria un cuento como ‘El inmortal’, que hace referencias a la Ilíada y exige cierto nivel de erudición, y no hay un acompañamiento en su lectura, no ganaremos un lector de la literatura borgeana… A pesar de todo, ‘El inmortal’ se puede leer sin haber leído la Ilíada, aunque ciertamente se disfrutará mucho más si se rastrean sus referencias. En cambio, otros cuentos de El Aleph, en especial los de carácter realista, no presentan mayor complejidad, lo cual no significa que sean menos buenos. Ahora bien, el libro, en su totalidad, requiere una lectura atenta, incluso acompañada de un diccionario. Y cuando se logra transitar por sus páginas, esta lectura atenta se vuelve fascinante”.


Acusación injusta

En su literatura, Borges propone mundos que activan nuestra capacidad intelectual y nos hacen repensar el mundo en que vivimos. No obstante, en varias ocasiones se le señaló de ser un escritor alejado de los problemas sociales.


“Esta acusación es muy injusta porque él pensó que la literatura también era un medio para combatir la violencia, la discriminación, los autoritarismos, los totalitarismos… ‘Deutsches Requiem’ es un ejemplo de eso. A Borges le importaba mucho la literatura como espacio de crítica y reflexión. Por eso, los 75 años de El Aleph son una magnífica oportunidad para reencontrarnos con este libro, pero asimismo con su idea de que la literatura puede volvernos más críticos, reflexivos y sensibles”, finaliza Amatto Cuña.


UN GRAN PALIMPSESTO

Hace algunos años, el escritor argentino Pablo Katchadjian publicó El Aleph engordado, una versión aumentada –muy aumentada– del cuento “El Aleph”, de Borges; su método de trabajo consistió en agregarle palabras o frases al original, esto es, “engordarlo”.


Al respecto, Amatto Cuña comenta: “Ese caso dio origen a una gran controversia en Argentina, principalmente por la cuestión de los derechos de autor. Por lo demás, que un escritor como Katchadjian haya llevado a cabo este experimento tantos años después de la publicación de ‘El Aleph’ corrobora que éste sigue siendo un cuento absolutamente vigente, de referencia. Quizás a Borges le hubiera parecido singular, hasta simpático, El Aleph engordado, porque él también entendía la literatura como un gran palimpsesto, el resultado de una contribución colectiva.”



Fuente: Gutiérrez Alcalá, Roberto. “El Aleph de Borges cumple 75 años”. Gaceta UNAM, 13 mayo 2024, pp 24-25, núm 5474. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/el-aleph-de-borges-cumple-75-anios/

Las plantas sienten estrés y lo expresan con sonidos

 

Gaceta UNAM

Numero 5474

13 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria


Tiene poco que comenzamos a aceptar que el reino vegetal posee una forma de percibir el mundo más compleja de lo que nos habían dicho de niños en la escuela: Ulises Rosas, del Instituto de Biología de la UNAM

Afin de ejecutar el acto de mayor crueldad imaginable, el protagonista del relato “Tantalia” –del argentino Macedonio Fernández– decide martirizar a un pequeño trébol privándolo de agua, provocándole sed y prometiéndole lluvias que jamás llegarán; todo ello sólo para regodearse de cómo el brote sufre en silencio, lo cual es una verdad a medias, pues como demostró un estudio de la Universidad de Tel Aviv, publicado en marzo de 2023 (https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(23)00262-3), al irse secando las plantas emiten sonidos, pero en frecuencias tan altas (entre los 40 y los 80 kilohercios) que apenas pocos animales, como los ratones, los murciélagos o algunos insectos pueden escuchar.


Y es que al igual que la fauna, las plantas sienten estrés y lo expresan, sólo que de formas que recién empezamos a entender, explica el profesor Ulises Rosas, del Instituto de Biología de la UNAM. “Así como nosotros tiritamos cuando hace frío o gritamos de dolor, ellas responden a aquello que les hace daño como la desecación, las plagas o si les cortamos con tijeras de jardinero el tallo o una rama”.


Tiene poco que comenzamos a aceptar que el reino vegetal posee una forma de percibir el mundo mucho más compleja de lo que nos habían dicho de niños en la escuela y, para ello, ha sido necesario deshacernos de demasiadas ideas heredadas, como la de que estos organismos son inertes o mudos, y ello gracias a personas que se han atrevido a preguntarse: ¿y si ello no fuese así, sino de otra manera?


Justo eso hizo un equipo de biólogos de la Universidad de Tel Aviv, quienes para esclarecer si hacen ruido o no tomaron decenas de tomateras (Solanum lycopersicum) y plantas de tabaco (Nicotiana tabacum), las colocaron en una cámara insonorizada, les pusieron micrófonos a 10 centímetros de distancia y, como en el cuento de Macedonio Fernández, las privaron de agua por casi dos semanas.



Hasta ahora se sabe que los ruidos que emiten son informativos y no comunicativos. Fotos: Erik Hubbard.

Al principio, los aparatos registraron poco más que un largo silencio, pero con el correr de los días los ejemplares comenzaron a emitir sonidos parecidos al de palomitas de maíz al reventar, de inicio pocos y espaciados, y después con una frecuencia que se intensificaba a medida que sus hojas se deshidrataban y pasaban del verde al amarillo.


Estos organismos no experimentan dolor ya que carecen de sistema nervioso.

“Nuestro planteamiento inicial era que, si las plantas producen sonidos, debían hacerlo en frecuencias ultrasónicas (entre los 20 y 250 kilohercios), las cuales son inaudibles para el humano (el adulto promedio suele escuchar hasta los 16)”, planteó la profesora Lilach Hadany, líder de este estudio, en una entrevista difundida por su universidad.


A fin de complementar su experimento, los científicos israelíes hicieron incisiones en algunos tallos y la respuesta fue similar: al percibir daño las tomateras y plantas de tabaco comenzaron a emitir ultrasonidos a un volumen similar al de la voz humana, hecho que dio pie a que aparecieran en revistas y periódicos titulares del estilo: “Los tomates ‘gritan’ si los cortas”, frase no muy rigurosa en lo científico, pero sí cargada de cierta inventiva literaria parecida a la empleada por el escritor Macedonio Fernández cuando, en 1930, describía el hipotético ruido de su trébol martirizado como un “gritito abismante de dolor vegetal”.


Sin embargo, el profesor Ulises Rosas es enfático al señalar que las plantas no sienten dolor, al menos no como lo entendemos nosotros (ya que carecen de sistema nervioso), y que tampoco gritan, pues no tienen aparatos fonadores o cuerdas vocales, pero aclara que sí hacen ruidos por estrés y que ello se debe a un fenómeno físico llamado cavitación.


“Para transportar agua de su raíz a las hojas estos organismos cuentan con estructuras celulares parecidas a un popote por donde asciende una pequeña columna acuosa debido a un proceso de capilaridad, succión y evapotranspiración. El sonido producido por las plantas se debe a que dicho líquido transporta burbujas de aire que se rompen de súbito, como cuando sumergimos una pajilla de plástico en un vaso, sorbemos con fuerza y la bebida comienza a sonar”, indica el investigador de la UNAM.


En su obra Milagro en el día de san David, la poeta galesa Gillian Clarke relata un evento verídico que atestiguó, cuando un primero de marzo y en un jardín con narcisos a la vista, un paciente psiquiátrico a quien sus cuidadores creían mudo, de pronto recitó un poema de Wordsworth, dejando a todos azorados y “observando el silencio de las flores”.


Para la profesora Hadany la conclusión de su experimento es contundente: “El mundo que nos rodea está lleno de sonidos vegetales”, y aunque podría coincidir con Gillian Clarke, al señalar que algo que creíamos mudo de un momento a otro puede dejar de serlo, jamás describiría a los narcisos como “silenciosos”, pues si algo encontró tras colocar un micrófono a un sinfín de plantas es que “hasta el campo de flores más idílico es en realidad un sitio ruidoso, sólo que no lo podemos escuchar”.


Me oyes desde lejos y mi voz no te toca

Al revisar sus notas, un dato que sorprendió a los biólogos de la Universidad de Tel Aviv fue que cada tipo de planta tenía una huella sonora única, es decir, que emitía un sonido particular que hacía posible diferenciar, mediante algoritmos e inteligencia artificial, si se trataba de –por ejemplo– una tomatera o de un ejemplar de tabaco, y no sólo eso, sino que dichos ruidos diferían según el estrés experimentado, o sea, que era posible distinguir si se debían a falta de agua, a alguna enfermedad o a si se les había quebrado una rama o tallo.


De acuerdo con Itzhak Khait, otro de los participantes en el experimento, esto abre las puertas para practicar la llamada “agricultura de precisión” (disciplina agrícola que aprovecha las nuevas tecnologías), ya que al saber qué emisión acústica hace un cultivo al ser atacado por una plaga o cuando requiere riego, permitiría tomar medidas oportunas para evitar su merma o pérdida, algo crucial en un mundo que comienza a experimentar los estragos del calentamiento global y las sequías que le acompañan.


Hasta ahora se sabe que los ruidos del reino vegetal son informativos y no comunicativos, o sea, que aportan datos sobre las plantas, pero no implica que éstas los usen para comunicarse entre sí; aunque en opinión del profesor Ulises Rosas, el que quizá lo hagan es una posibilidad que no debemos descartar porque “en el sonido puede estar el mensaje”, añade.


No hace mucho se demostró que ciertas flores “escuchan”, es decir, que captan las vibraciones en el aire.

El investigador de la UNAM refiere que no hace mucho se demostró que ciertas flores “escuchan”, es decir, que captan las vibraciones en el aire producidas por sonidos, y que en cuanto detectan el zumbido de una abeja comienzan a generar más néctar, y más dulce, a fin de atraerla, por lo que no desestima que también puedan “oír” muchas cosas más.


“Las plantas son organismos muy versátiles y capaces de percibir aspectos tan complejos como la temperatura, la cantidad de minerales en el suelo, la dirección e intensidad del Sol, los campos electromagnéticos o –como recién se evidenció– los sonidos. Se dice que los humanos tenemos cinco sentidos, estoy seguro de que ellas tienen muchos más.”

Desde hace tiempo sabemos que las plantas se comunican entre sí, sólo que mediante compuestos volátiles como los jasmonatos o por contacto entre raíces, pero aún es incierto de que puedan hacerlo sonoramente. Es en este escenario que el profesor Rosas propone formularnos la siempre recurrente pregunta de ¿y si no fuese así, sino de otra manera? “Si las plantas están generando sonidos es porque alguien más está escuchando, puede tratarse de un animal o, aquí viene la especulación, de otra planta. ¿Para qué? Quizá para advertir: ‘oye, me estoy secando, prepárate porque en breve te puede pasar a ti’. He ahí un terreno muy fértil por investigar; se avecinan tiempos interesantes para la botánica”, finaliza el académico universitario.


Fuente: Páramo, Omar. “Las plantas sienten estrés y lo expresan con sonidos”. Gaceta UNAM, 13 mayo 2024, pp 20-21, núm 5474. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/las-plantas-sienten-estres-y-lo-expresan-con-sonidos/#:~:text=El%20sonido%20producido%20por%20las,el%20investigador%20de%20la%20UNAM.

Neurociencias de la música

Gaceta UNAM

Numero 5474

13 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria

La música ha existido en las sociedades humanas desde la prehistoria, y se piensa que esta capacidad cognitiva permitió la cohesión de grupos cada vez más grandes de individuos debido a que nos emociona, nos evoca placer y felicidad. Esto es particularmente evidente cuando estamos en una reunión y aplaudimos en sincronía con la música o bailamos al ritmo de una canción: ¡empieza la fiesta! De hecho, se han encontrado restos de flautas hechas con huesos de aves que tienen más de 40,000 años, sugiriendo que la música es una de las habilidades cognitivas humanas más antiguas.

La importancia cultural de la música y su impacto en la vida moderna es innegable. Sin embargo, los científicos aún no entienden cuál es su origen, porqué tiene esas características y qué beneficio evolutivo tuvo. Algunos investigadores sostienen, como Charles Darwin que es el padre de la teoría de la Evolución, que se desarrolló como una habilidad para atraer a la pareja y para definir la calidad y fortaleza del individuo con quien aparearse y tener descendencia. Otros defienden que funcionó para generar la cohesión entre grupos cada vez más grandes de homínidos. Hay un tercer grupo de científicos que sugieren que no tiene una ventaja evolutiva y que es el resultado fortuito del desarrollo de mecanismos audiomotores que sirven para otras funciones, como el lenguaje.


Por si fuera poco, sus orígenes evolutivos son inciertos, porque el tejido nervioso no se fosiliza y no hay registros de cómo el cerebro de los homínidos se transformó para generar el circuito cerebral de la música. Dadas estas circunstancias y la poca evidencia experimental para probar las ideas mencionadas, los neurocientíficos hemos optado por estudiar la ontogenia y filogenia de algunas habilidades musicales, como la capacidad de percibir y moverse en sincronía con el compás de la música, con el fin de entender el origen y la función de la música.


Estudios de ontogenia en infantes sugieren que la capacidad humana para percibir la música es innata, midiendo en bebés recién nacidos las señales del cerebro cuando escuchan piezas musicales. Se ha encontrado que el cerebro de los neonatos puede identificar la tonalidad y el compás de la música. Pero un problema con estos estudios es que no se puede saber si esta capacidad es completamente innata o se debe a que el bebé estuvo expuesto a la música en el vientre materno.


Por otro lado, los antropólogos de la música sugieren que existen varias características comunes en la música de diferentes culturas en el mundo. Recientemente, un estudio determinó que el cerebro humano, no importa de qué sociedad o país sea, está sesgado para escuchar y producir ritmos de razones de enteros simples, por ejemplo tres movimientos separados por el mismo intervalo que generan una razón de 1:1. Los experimentos sugieren que la extracción del compás de la música y el generar movimientos en sincronía con esa temporalidad es una habilidad que aparece pronto en la vida y todos los seres humanos tenemos la tendencia a ejecutar y percibir ritmos sencillos, aunque también tenemos una capacidad enorme para tocar ritmos complejos.


Observaciones filogenéticas han permitido generar dos grandes conjeturas sobre el origen de la inducción al ritmo de la música. La primera, llamada la hipótesis del aprendizaje vocal, sugiere que la capacidad para aprender las vocalizaciones de otros individuos de la misma especie es un prerrequisito para percepción y seguir el ritmo en la música. Especies con alto nivel de aprendizaje vocal son los humanos, los pericos, algunas aves cantoras y algunos mamíferos como las ballenas y las focas. Esta hipótesis implica que el circuito auditivo y motor necesario para aprender vocalizaciones también se usa para seguir el ritmo de la música. La segunda hipótesis –audiomotora gradual de la evolución de la inducción del ritmo– sugiere que el circuito audiomotor de todos los primates es capaz de percibir y sincronizarse a ritmos sencillos que son isócronos, es decir, que tienen un compás con el mismo intervalo. Esta noción va en contra de la primera hipótesis porque, con excepción del humano, los primates no presentan un aprendizaje vocal robusto. Además, la segunda idea supone que la gran capacidad del ser humano para percibir ritmos complejos y ejecutar piezas musicales con compases sofisticados se desarrolló gradualmente en el orden de los primates porque su sistema audiomotor está altamente desarrollado y muy conectado entre sí.


En este sentido, estudios neurofisiológicos y de imagen funcional han demostrado que, para poder percibir y ejecutar piezas musicales, el sistema nervioso humano usa un complejo grupo de estructuras cerebrales que determinan cuatro grandes procesos. (1) El sistema auditivo procesa los estímulos auditivos y extrae los patrones del ritmo y los cambios de tonalidad. (2) El sistema motor extrae el ritmo y genera una señal interna que predice los eventos regulares de la música y nos permite movernos con mucha precisión a estos sucesos rítmicos. (3) Los dos sistemas conforman el circuito audiomotor que permite comparar la entrada continua de información auditiva con las predicciones internas y corregir nuestros errores de ritmo, o modular nuestra percepción musical cuando una canción se hace más o menos rápida. (4) Cada vez que nuestra predicción interna concuerda con la entrada auditiva nos hace sentir placer por que el sistema cerebral de la recompensa se activa.


En conclusión, el cerebro humano posee un avanzado circuito audiomotor que le permite reconocer los patrones de tonos y duraciones en la música, generar expectativas y predicciones sobre qué es lo que sigue en una melodía, y sentir placer al percibir y bailar al compás de una canción. (Dr. Hugo Merchant, Instituto de Neurobiología, UNAM)



Fuente: Merchant, Hugo. “Neurociencias de la música”. Gaceta UNAM, 13 mayo 2024, p 19, núm 5474. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/neurociencias-de-la-musica/


Nos acostumbramos al estrés sin pensar en nuestro cerebro


Gaceta UNAM

Numero 5474

13 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria

Si se presenta de forma crónica puede tener efectos perjudiciales, como la pérdida de la memoria: María Teresa Morales, directora del Instituto de Neurobiología.

El estrés causa una respuesta natural de nuestro cuerpo ante una situación de emergencia o de peligro. Dicho en otras palabras: un factor estresante es un estímulo físico o psicológico capaz de producir tensión mental o reacciones fisiológicas. A veces, a corto plazo, podría ser benéfico, pero si se presenta de forma crónica puede tener efectos perjudiciales en el cerebro, asegura María Teresa Morales Guzmán, directora del Instituto de Neurobiología, campus Juriquilla, de la UNAM.


“Estamos acostumbrados a vivir con estrés, es parte de nuestro día a día; sin embargo, es importante visualizar la forma en que éste se presenta, ya que cuando se trata de episodios cortos puede ser positivo, debido a que ocasiona agudeza mental. Por ejemplo, es de ayuda en situaciones de peligro o cuando hay tiempos límites para realizar ciertas actividades”, explica la investigadora.


No obstante, precisa, debemos aprender a reconocerlo, ya que cuando alguien tiene estrés de forma repetitiva –durante semanas o meses– se vuelve un problema crónico y puede tener consecuencias en nuestro sistema nervioso: afecta al cerebro y genera estados de ansiedad, depresión e insomnio; además de otras afectaciones en nuestra salud (cardiovasculares, digestivas y del sistema inmune, entre otras).


La especialista indica que el estrés crónico puede estar presente en cualquier etapa de la vida de una persona, incluso desde la infancia. Este se origina a partir de diferentes situaciones, aunque todos lo experimentamos de forma individual según nuestra manera de ser, la personalidad y nuestras condiciones de vida.


Los estímulos que el estrés produce son recibidos por el cerebro que se encarga de procesar la información para emitir una conducta emocional, que es la que puede desencadenar ansiedad o depresión.


Cuando es continuo

Cuando nos exponemos al estrés de forma continua se incrementan los niveles de cortisol, hormona que controla nuestro metabolismo y sirve para regular el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal; en altas concentraciones ocasionará las afectaciones mencionadas. Asimismo, puede favorecer cambios en la morfología y en la proliferación de las neuronas.


“El estrés crónico daña las neuronas de un área cerebral llamada hipocampo, la cual participa en procesos como la memoria. Hace que se mueran y ya no se puedan reemplazar”. Si se está todo el tiempo estresado, una consecuencia es la pérdida de la memoria. Además, hay aumento de las frecuencias cardiaca y respiratoria y se suprimen algunas funciones, como la digestión, el crecimiento y la reproducción, etcétera.


Cuidados

Debido a que constantemente estamos expuestos al estrés, la universitaria brinda una serie de recomendaciones para cuidar nuestro cerebro.


Es importante trabajar en la frustración; por ello, “primero debemos empezar por aceptar que habrá ciertas situaciones o aspectos de la vida cotidiana que nos la causarán, ya que no siempre todo se resolverá a nuestro favor”, subraya.


“Otro aspecto a destacar es que las personas deben tener un sentido de previsión, el cual muchas veces es limitado por el estrés psicológico. Nuestra capacidad de anticipación nos puede causar estrés debido a una situación futura (real o imaginaria), por lo que el control y la planeación se reflejan en su disminución.”


De igual forma, se recomienda reconocer que hay cosas que no será posible cambiar, un ejemplo de lo anterior es el clima, precisa.


Además de dichos aspectos, Morales Guzmán sugiere realizar actividades físicas y recreativas que se disfruten, hacer y aprender técnicas de relajación. Asimismo, tener hábitos saludables como dormir ocho horas y alimentarse sanamente, y se debe evitar comer en exceso, fumar, consumir alcohol o usar drogas.


Pese a estas recomendaciones, es importante recalcar que si las personas no tienen la capacidad para manejar el estrés deben buscar ayuda psicológica y médica.


Finalmente, recuerda que el estrés, así como otras enfermedades mentales, debe ser atendido y no minimizado. “Se sigue teniendo un estigma ante estos padecimientos, pero esconderlos generará el retraso de su atención. Las personas se suelen acostumbrar al estrés sin darse cuenta, pero no se debe olvidar que el cerebro es un órgano que se enferma al igual que el hígado, el riñón o el páncreas y, por lo tanto, cuando hay mucho se recomienda buscar soluciones para controlarlo y cuidar nuestra salud”, concluyó.


Fuente: Chávez, Perla. “Nos acostumbramos al estrés sin pensar en nuestro cerebro”. Gaceta UNAM, 13 mayo 2024, p 18, núm 5474. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/nos-acostumbramos-al-estres-sin-pensar-en-nuestro-cerebro/

jueves, 9 de mayo de 2024

HASTA SIEMPRE...




La Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios de la UNAM, 

lamenta el sensible fallecimiento de


Roger Stokes


(1981-2024)

                            

Director General The Edron Academy


y se une a la pena que embarga a su familia, amigos y colaboradores, hacemos extensivas nuestras condolencias y afecto para todos ellos.


POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU


Ciudad Universitaria, 09 de mayo de 2024

Tolerancia, diversidad y respeto, herramientas contra el bullying



Gaceta UNAM

Numero 5471

02 de mayo del 2024

Ciudad Universitaria


Mirtha Hernández.


Estamos inmersos en una cultura que recurre a la violencia porque no logramos regular nuestras emociones: Karla Cervantes Bazán, profesora de la Facultad de Psicología



La violencia escolar es un reflejo más de la descomposición del tejido social y urge que los adultos promovamos la tolerancia, el respeto, la diversidad, sobre todo, que comprendamos y enseñemos que no es legítimo defender los derechos a golpes, maltratando, excluyendo, afirmó Lorena Irazuma García Miranda, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.


“Todos somos responsables de tener una sociedad libre de violencia”, añadió con motivo del Día Internacional contra el Bullying o Acoso Escolar (que se conmemora el 2 de mayo).
Dijo que hay quienes señalan a la escuela como la responsable de esta problemática, pero en la mayoría de los casos, los alumnos reproducen en las aulas los patrones de maltrato y dominación que sufren en otros espacios. “Los agresores aprenden a serlo en alguna parte, imitan estilos de convivencia”.


En tanto, Karla Cervantes Bazán, profesora de la Facultad de Psicología, llamó a los adultos a romper con discursos y prácticas que normalizan la violencia y analizar la propia regulación emocional, cómo resolvemos los problemas. “Estamos inmersos en una cultura que recurre a la violencia porque no logramos regular nuestras emociones”.


De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022, en México había 11.7 millones de personas de 12 a 17 años que asistían a la escuela. De ellos, 28 % (3.3 millones de estudiantes) señalaron haber sido víctimas de acoso escolar en los últimos 12 meses).


El 55.9 % indicó haber sufrido burlas o apodos que no le gustan u ofenden; un 16.8 % reportó que lo han obligado a hacer algo que no quiere y un 29.1 % refirió que le han pegado, empujado o amenazado.
También, 17.8 % expresó que le han hecho bullying por no tener celular, tablet o videojuego, y un 15.3 % comentó que le han publicado o le han enviado comentarios, fotografías o videos ofensivos.


Las universitarias explicaron que el acoso escolar se refiere a conductas o agresiones reiteradas de uno o un grupo de alumnos contra un tercero; pueden ser físicas, psicológicas con el fin de que la víctima dude de sus capacidades, se sienta inferior.


Hay el riesgo de que se incremente y termine en lesiones mayores. “Lamentablemente, hay ocasiones en que nos damos cuenta de que las y los alumnos eran víctimas de bullying hasta que toman una decisión, por ejemplo, de suicidarse”, afirmó García Miranda.



Atención a víctima y agresor
Los docentes, padres de familia y en general los adultos deben atender tanto a la víctima como al agresor, pues ambos enfrentan situaciones de riesgo, subrayó Cervantes Bazán.
En la mayoría de las ocasiones se apoya a la víctima mientras que al alumno o alumna que ejerce violencia se le suspende, expulsa o segrega. “Muchas veces también la está pasando mal porque proviene de un ambiente de malos tratos, donde se siente amenazado y al llegar a la escuela ejerce poder, para sentirse seguro, a salvo”.


“Tanto víctimas como agresores necesitan trabajar la regulación emocional, aspectos de asertividad y sobre todo, que estén en ambientes en los que se promuevan buenos tratos”, insistió.


Eso implica que los profesores emprendan acciones que permitan a sus alumnos expresarse, promover maneras de llegar a acuerdos, ser mediadores ante conflictos e identificar a quienes están recibiendo algún tipo de agresión y a quienes ejercen violencia, para canalizarlos a instituciones en las que se les dé apoyo psicológico, al igual que a su familia.


En tanto, Lorena Irazuma García coincidió en que los maestros pueden promover la tolerancia, el respeto, la reciprocidad, valorar la diversidad, pues el acoso escolar se da también sobre quien “no ve el mundo de la misma manera que tú”.
Desde las aulas, agregó, se debe enfatizar que la diversidad enriquece, que podemos convivir, respetar y aprender del otro.


Fuente: Hernández, Mirtha. “Tolerancia, diversidad y respeto, herramientas contra el bullyin
g”. Gaceta UNAM, 02 mayo 2024, p 15, núm 5471. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/tolerancia-diversidad-y-respeto-herramientas-contra-el-bullying/ 

Lanzan curso sobre envejecimiento y derechos humanos

 Gaceta UNAM

Numero 5471

02 de mayo del 2024


Ciudad Universitaria


Daniel Robles


Hoy los adultos mayores enfrentan circunstancias muy complicadas, con un alto margen de injusticias sociales: Verónica Montes de Oca



Para analizar y revisar las diferentes problemáticas que enfrentan los adultos mayores y cómo evitar la vulneración de sus derechos humanos, la UNAM puso en marcha el Curso Abierto Masivo en línea (MOOC): Envejecimiento y derechos humanos.


Se trata de un esfuerzo sin precedentes coordinado por el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV) y la Coordinación de Universidad Abierta y Educación Digital (CUAED). Busca identificar las principales características de los envejecimientos de las poblaciones en el mundo y sus retos en materia de salud, educación, trabajo y seguridad social.


De acuerdo con coordinadora del SUIEV y principal impulsora del curso, Verónica Montes de Oca Zavala, éste es un fenómeno de alta relevancia social que será abordado a partir de las experiencias de especialistas y personas mayores, líderes de América Latina y el Caribe.


“Tendremos la participación de muchos activistas, lideresas y líderes, mujeres y hombres adultos mayores que desde hace más de 20 años han luchado de manera silenciosa por posicionar el tema de derechos humanos de las personas en esta etapa de su vida.”


La investigadora universitaria destacó que hoy las personas mayores enfrentan circunstancias muy complicadas con un alto margen de injusticias sociales: la inmadurez de los sistemas de protección social y la ausencia de políticas públicas han propiciado su invisibilización, se les estigmatiza y se vulneran de sus derechos.


Afirmó que el curso está diseñado para revisar conceptos como interseccionalidad e interculturalidad, que son fundamentales en el enfoque de derechos humanos; pero, además, permitirá reflexionar sobre las formas más fuertes de violencia y discriminación como la edad y el género.


Montes de Oca Zavala precisó que quienes decidan tomar este curso también aprenderán a realizar propuestas desde la perspectiva de derechos humanos y diseñar políticas públicas que permitan vivir con dignidad a las personas mayores y de diferentes generaciones, así como otros grupos vulnerables.


Durante la presentación la especialista del SUIEV, Valeria Espinosa Hernández detalló que el curso sobre Envejecimiento y derechos humanos inicia en el momento de la inscripción, tendrá una duración de tres semanas con igual número de módulos en los que, entre otros temas, se tratarán las problemáticas vinculadas con los procesos de discriminación hacia las personas mayores.


Igualmente, se abordarán los aspectos que más caracterizan el proceso de envejecimiento de las poblaciones, y se revisarán algunos conceptos muy significativos como el edadismo o el viejismo y la importancia de adoptar una mirada con perspectiva de género para visibilizar de manera justa los procesos de discriminación múltiple que afectan y vulneran los derechos humanos de las personas mayores.


Asimismo, comentó, se tiene prevista una participación comunitaria de adultos mayores con el propósito de inspirar e incentivar que se realicen propuestas de incidencia desde las diferentes áreas del conocimiento.


Enfoque de género

Por su parte, la investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, Isalia Nava Bolaños, dijo que el curso también considera un abordaje de la problemática con enfoque de género.


“Queremos analizar todas estas perspectivas vinculadas con los desafíos que se plantean para las mujeres en distintos ámbitos, por ejemplo, en la parte económica o en la de salud, lo cual es muy importante porque encontraremos que, si bien es cierto que ellas tienden a sobrevivir más, teniendo mayor esperanza de vida, desafortunadamente llegan en condiciones de desventaja.”


Añadió que en este curso MOOC se plantearán diversos elementos tanto en el ámbito individual como social, para diseñar una serie de estrategias y medidas de acción de política pública con el fin de atender adecuadamente los desafíos en cualquier proceso de envejecimiento.


En su turno, la académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Doris Domínguez Zermeño, apuntó que se trata de una gran oportunidad de aprender algo que nos ayudará mucho en la vida, porque seguramente todos aspiramos a llegar a la vejez y tener un proceso de envejecimiento digno.


Señaló que es muy importante profundizar en el tema de los derechos humanos, los cuales tienen que ver con la forma en la que pensamos, sentimos y actuamos respecto de la vejez.


El curso es gratuito, abierto y en línea, y los interesados pueden inscribirse mediante de la plataforma de Coursera en https://www.coursera.org/learn/envejecimiento-dh



Fuente: Robles, Daniel. “Lanzan curso sobre envejecimiento y derechos humanos”. Gaceta UNAM, 02 mayo 2024, p 14, núm 5471. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/lanzan-curso-sobre-envejecimiento-y-derechos-humanos/